jueves, 16 de agosto de 2012

Mecánico

Una vez iba un hombre en su automóvil por una larga y muy solitaria carretera cuando de pronto, su auto comenzó a detenerse hasta quedar estático. El hombre bajó, lo revisó, trató de averiguar que era lo que tenía. Pensaba que pronto podría encontrar que era lo que tenía el auto pues hacía muchos años que lo conducía, sin embargo después de mucho rato se dio cuenta de que no encontraba el daño del motor. En ese momento apareció otro auto, del cual bajó un hombre a ofrecerle ayuda.
El dueño del primer auto dijo:
- Mira, este es mi auto de toda la vida, lo conozco como la palma de mi mano. No creo que tu sin ser el dueño puedas hacer algo.
El otro hombre insistió con una cierta sonrisa, hasta que finalmente el primer hombre dijo:
- Bueno, haz el intento pero no creo que puedas pues este es MI auto.
El segundo hombre hechó manos a la obra y en pocos minutos encontró el daño que tenía el auto y lo pudo arrancar.
El primer hombre quedó atónito y preguntó:
- ¿Como pudiste arreglar el auto si es MI auto?
El segundo hombre contestó:
- Verás, mi nombre es Felix Wankel….yo inventé el motor rotatorio que usa tu auto!
Cuantas veces le decimos a Dios: esta es MI vida, este es MI destino, esta es MI casa. Al enfrentarnos a los problemas y a los días difíciles creemos que nadie nos podrá ayudar pues “es MI vida”.
Te voy a hacer unas preguntas:
¿Quién hizo la vida? ¿Quién hizo el tiempo? ¿Quién creó la familia?.
Solo aquel que es el autor de la vida y el amor, puede ayudarte cuando te quedes tirado en la carretera de la vida.

miércoles, 15 de agosto de 2012

¡Seamos amigos/as!

Tú y yo, seamos amigos/as

Cuando sonríes, yo sonrío

Cuando estés mal, yo estaré mal

Cuando lloras, yo lloro
 
Si te tiras desde lo alto de un puente,
bueno ....
¡mis mensajes te van a faltar!
¡BUEN DÍA Y UN GRAN BESO!

Amo a Mis Padres

“No olvides lo importante que es mostrarle el agradecimiento y el amor hacia tus padres.
Lo que han hecho por tí, no tiene precio, sin embargo puedes hacer tu mayor esfuerzo en devolverles al menos lo mejor dentro de tus posibilidades, recuerda que ¡si no eres padre, muy probablemente lo serás! aprovecha mientras los tienes a tu lado, no sea que pronto tengas que arrepentirte y no puedas devolver el tiempo.”

Más que una Mamá

A una mujer de nombre Emily, al renovar su licencia de conducir en la Oficina de Tránsito, se le pidió que anotase su ocupación. Ella dudó, no estando segura de cómo clasificarse. Lo que quiero decir es, explicó el oficial, tiene Ud. un empleo?
Por supuesto que tengo un empleo, respondió Emily. Soy una mamá.
No listamos mamá como una ocupación, pero ama de casa la cubre, dijo el oficial de manera enfática.
Me olvidé por completo de su anécdota hasta que un día me hallé en la misma situación, esta vez en nuestro propio municipio. La oficinista era obviamente una mujer de carrera, sobria, eficiente y poseída de un título extrambótico como Interrogadora Oficial o Inscriptora Municipal.
¿A qué se dedica? preguntó.
Qué me hizo decirlo, no lo sé pero las palabras simplemente me salieron. Soy una Asociada de Investigaciones en el área de Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas.
La oficinista hizo una pausa, con su bolígrafo congelado en el aire, y levantó la mirada como si no hubiese oído bien. Repetí el título lentamente, enfatizando las palabras más significativas. Entonces observé asombrada cómo mi afirmación era escrita en tinta negra en el formulario oficial.
¿Pudiera preguntarle, dijo la oficinista con renovado interés, exactamente qué hace Ud. en su campo?
Fríamente, sin trazas de duda en mi voz, me escuché a mí misma contestar: Tengo un programa continuo de investigación (las mamás lo tienen), en el laboratorio y en el campo (normalmente hubiera dicho en interiores y exteriores). Trabajo en mi maestría (toda la bendita familia) y ya he logrado cuatro créditos (todas hijas). Por supuesto, el empleo es uno de los más demandantes en humanidades (¿pudiera alguna madre no estar de acuerdo?) y a menudo laboro 14 horas al día (en realidad, 24 es más real). Pero el empleo es más desafiante que la mayoría de las demás carreras y las recompensas son más satisfactorias que el sólo dinero.
Hubo una nota de respeto creciente en la voz de la oficinista mientras completaba el formulario, se puso en pie y personalmente me pasó por la puerta.
Al estacionarme en mi garaje, animada por mi nueva y glamorosa carrera, fui recibida por mis tres asistentes de laboratorio –con edades de 13, 7 y 3. En la planta alta podía oír a nuestro nuevo modelo experimental (un bebé de 6 meses), en el programa de desarrollo infantil, probando nuestro nuevo patrón vocal.
¡Me sentí victoriosa! ¡Había logrado un gol contra la burocracia! Y había ingresado a los registros oficiales como alguien más distinguido e indispensable a la humanidad que sólo otra mamá.
Ser madre!! ¡qué gloriosa carrera! Especialmente cuando hay un título en la puerta.
¿Convierte esto a las abuelas en Asociadas Mayores de Investigaciones en el área de Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas y a las bisabuelas en Asociadas Mayores Ejecutivas de Investigación? ¡Así lo creo! También creo que eso convierte a las tías en Asistentes de las Asociadas de Investigaciones.
Autor Desconocido

martes, 14 de agosto de 2012

Moviendo Montañas

Había dos tribus guerreras en los Andes, una que vivía en el valle y otra en lo mas alto de las montañas. Un día los habitantes de las montañas invadieron las tierras del valle y, como parte del saqueo, raptaron a un bebé de una de las familias del valle.
Los habitantes del valle no sabían como subir a la cima de la montaña. No conocían loa senderos que utilizan los habitantes de ese lugar, ni sabían donde encontrarlos o como perseguirlos en el escarpado terreno.
Aun así enviaron a sus mejores guerreros a escalar la montaña y traer al bebé de regreso.
Los hombres ensayaron un método de escalar y luego otro. Probaron una trocha y luego otra. Sin embargo, después de varios días de e esfuerzos solo habían conseguido avanzar unos pocos metros.
Desesperanzados e impotentes, los hombres del valle decidieron que su causa estaba perdida y se prepararon para regresar a su aldea.
Mientras empacaban su equipos para descender, vieron a la madre del bebé que bajaba de la montaña y llevaba a su bebé a la espalda. ¿Cómo era posible?.
Uno de los hombres saludo y le dijo: “Cómo pudiste escalar esta montaña si nosotros, los hombres más fuertes y capaces de la aldea no lo conseguimos?”
Se encogió de hombros y respondió: “Es que el bebé no era tuyo”
Fuente: Jim Stovall, Sopa de Pollo para el Alma de la Madre.

lunes, 13 de agosto de 2012

¿A Dónde Va Tu Dinero?



Este era un billete de $20 dólares y otro de $1 dólar que se encontraban en una bolsa de banco en el edificio de la Reserva Federal en el centro de la ciudad.
Mientras se encontraban lado a lado, el billete de un $1 le preguntó a su compañero: “Oye, amigo, ¿dónde has estado?  No te he visto en mucho tiempo”.
El de $20 respondió: “Amigo, ¡vaya que he tenido trabajo!  He viajado a países distantes, también a los restaurantes más finos, a los casinos más grandes y finos. También he estado en numerosas boutiques, el centro comercial de lujo en el norte y el del sur, y también el nuevo que ayudé a
construir.  De hecho, justo en esta semana estuve en Europa, en un partido profesional de la NBA (Liga Nacional de Basquetbol en Estados Unidos), en un rodeo, en un balneario, en un salón estilista de gran clase.  ¡He hecho todo eso!
Después de haber descritos todos esos grandiosos viajes, el billete de $20 dólares le preguntó al de $1: “¿Y a ti cómo te ha ido?  ¿Dónde has estado?”  El billete de $1 dólar respondió: “Bueno, he estado en la Iglesia Bautista , la Metodista, también en la Iglesia Episcopal ; en la Iglesia de Dios, la Católica, la Iglesia de los Discípulos de Cristo, en el orfanato, en el Centro de Rehabilitación de drogadictos y con unos méndigos en la Calle.”
“¡Espera, espera, detente un minuto”, gritó el billete de $20, “¿Qué es una iglesia?” Qué es un Orfanato?
Autor Desconocido; editado por el Capellán
Fuente: http://centraldesermones.com/ilustracion


El Día de La Madre

Hace veintiséis años que mi amigo del ejército Dan y yo cargamos un Corvette 427 azul metálico con neveras portátiles bermudas y camisetas, y pasamos frente a la lúgubre fachada de la policía militar de sombrío semblante hacia la puerta principal del fuerte McClellan.
Preparados con los permisos para el fin de semana y con los bolsillos llenos de billetes nuevos que habíamos recibido por la primera semana de pago en el campamento de verano del Ejército de Reserva, nos dirigíamos a la Florida- y el ejército era en lo último en lo que pensábamos.
Felices al no encontrar nuestros nombres en la tabla de asignación de deberes del fin de semana, decidimos que un fin de semana en la playa era precisamente lo que necesitábamos para recuperarnos de cuatro días de raciones reducidas y de mosquitos en las colinas orientales de Alabama.
Nuestro campo de verano había comenzado muy pronto aquel año. El clima de mayo había sido delicioso, y con la capota abajo y el equipo de sonido en lo alto llegamos a Birmingham y decidimos detenernos allí para llamar a nuestras madres y desearles un Feliz Día antes de continuar nuestro viaje hacia el sur por la autopista.
Encontré a mamá en casa y me dijo que acababa de regresar de la tienda. Por el tono de su voz, supe que estaba decepcionada de que yo no pasara aquel día especial en familia. “Que tengas un buen viaje y ten cuidado, Te echaremos de menos”, dijo.
Cuando regresé al auto, por el rostro de Dan supe que el también estaba padeciendo del mismo sentimiento de culpa que me obsesionaba. Entonces tuvimos una brillante idea. Envíar flores, desde luego.
Aparcamos al lado de una florería del sur de Birmingham. Cada uno garabateo una nota para envíarla con las flores que nos absolverían de la culpabilidad de pasar nuestro único fin de semana libre en la playa y no con nuestra querida madre.
Aguardamos mientras el dependiente ayudaba a un niño, quien estaba eligiendo un arreglo floral, evidentemente para su madre. Impacientes, deseábamos pagar las flores y partir.
El niño se mostraba orgulloso a más no poder cuando se volvió hacia mi sosteniendo su arreglo mientras el dependiente escribía la orden.
“Estoy seguro de que le encantara a mamá-dijo-.
“Son claveles. A ella le fascinaban los claveles. Le agregaré alguna flores del jardín, antes de llevarlos al cementerio”.
Levanté la vista hacia el dependiente, que se veía conmovido. Luego miré a Dan. Observando al niño que salió de la tienda, orgulloso de su arreglo, y trepó al asiento de atrás del auto de su padre.
“¿Ya eligieron lo que desean?”, preguntó el dependiente, quien apenas podía hablar.
“Supongo que si”, respondió Dan. Botamos las tarjetas a la basura y nos dirigimos en silencio hacia el auto.
“Vendré a buscarte el domingo en la tarde, hacia las cinco”, dijo Dan deteniéndose frente a la casa de mis padres.
“Te esperaré”, respondí, mientras me esforzaba por sacar mi bolsa de la parte trasera del auto.
Florida definitivamente podía esperar.
Fuente: Niki Sepsas. Sopa de Pollo para El Alma de la Madre